lunes, 17 de marzo de 2014

COMPARTIENDO UN ENSAYO DE EVALUACIÓN



ENSAYO

¿Cómo se relaciona las concepciones de evaluación de los aprendizajes en su práctica pedagógica de sus sesiones interventoras?

INTRODUCCIÓN


            En el transcurso de los últimos años, el tema de la evaluación ha alcanzado un protagonismo evidente hasta convertirse en uno de los aspectos centrales de discusiones, reflexiones y debates pedagógicos.

Habitualmente, cuando se habla de evaluación se piensa, de forma prioritaria e incluso exclusiva, en los resultados obtenidos por los alumnos (evaluación del aprendizaje). Hoy en día éste sigue siendo en principal punto de mira de cualquier aproximación al hecho evaluador. El profesorado,  los padres, los propios alumnos,  se refieren a la evaluación como el instrumento calificador, en el cual el sujeto de la evaluación es el alumno y sólo él, y el objeto de la evaluación son los conocimientos.
           
Hoy la evaluación adquiere un nuevo sentido, superior a la de recoger datos, pero a la vez aparece como pieza clave imprescindible para que el profesor preste al alumno la ayuda necesaria, y en consecuencia, pueda valorar el logro progresivo del aprendizaje de sus estudiantes.
El profesor que realiza una programación tiene en cuenta la edad, capacidad y preparación del grupo con el que piensa realizarla, pero ha de descender a la personalización. La evaluación hace posible ese descenso de adaptar los programas a las singularidades de cada alumno, dándoles una atención personal y diferenciada.
Por tanto, la evaluación es ante todo, una práctica reflexiva propia del docente.
           
DESARROLLO

Evaluar no es una acción esporádica o circunstancial de los profesores y de la institución escolar, sino algo que está muy presente en la práctica educativa.
           
Si concebimos el aprendizaje como un proceso, con sus progresos y dificultades e incluso retrocesos, resultaría lógico concebir la enseñanza como un proceso de ayuda  a los alumnos. La evaluación de la enseñanza, por tanto, no puede ni debe concebirse al margen de la evaluación del aprendizaje. Ignorar este principio equivale, por una parte, a condenar la evaluación de la enseñanza a una práctica más o menos formal y, por otra, a limitar el interés de la evaluación de los aprendizajes a su potencial utilidad para tomar decisiones de promoción, acreditación o titulación.
Cuando evaluamos los aprendizajes que han realizado los alumnos, estamos también evaluando, se quiera o no, la enseñanza que hemos llevado a cabo. La evaluación nunca lo es, en sentido riguroso, de la enseñanza o del aprendizaje, sino más bien de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
           
La evaluación de la intervención educativa debe ser continua y, por tanto, conviene tomar datos a lo largo del proceso para hacer los cambios pertinentes en el momento adecuado. No obstante, dadas las características de los diferentes momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje y de los documentos en que se plasman, hay momentos especialmente indicados para recoger información es decir se debe realizar la evaluación al inicio, durante el proceso y al final del proyecto, todas ellas direccionadas a evaluar el desempeño de nuestros estudiantes.

Es importante no olvidar que la evaluación cumple funciones importantes tales como: De valoración, de comprobación, sumativa, informativa y socializadora.
Según el DCN, para evaluar consideramos dos técnicas muy importantes para evaluar a los estudiantes que son las de observación y comprobación, mas desde mi practica pedagógica y trabajando en función de competencias, considero necesario agregar la técnica de desempeño.

CONCLUSIONES

La evaluación no ha venido cumpliendo su función en el proceso enseñanza-aprendizaje debido principalmente al uso erróneo que los docentes hacemos de ella, puesto que en la mayoría de las veces se confunde con la calificación de un alumno y no como un proceso básico de sus logros.

Creemos que con calificar a un alumno estamos cubriendo el proceso de evaluación. Otorgamos un número y nos conformamos con ello, sin querer darnos cuenta que ese número no refleja mucho de lo aprendido por el alumno y muchas veces pone de manifiesto un retroceso en nuestra labor docente.

El realizar adecuadamente el proceso de evaluación requiere un estudio minucioso de todo lo realizado en un ciclo escolar y poder así darnos cuenta que competencias y desempeños se alcanzaron, cuales se deben modificar y cuales hay que reafirmar.

Debemos evitar seguir cayendo en el error de tomar la evaluación como una amenaza traumática hacia a nuestros alumnos.